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Alcoholismo
¿Qué medicinas tratan el alcoholismo?
Hay una variedad de medicinas que tratan el alcoholismo. A veces se utilizan benzodiacepinas (Valium®, Librium®) durante los primeros días después de que la persona haya dejado de beber para ayudar a que se abstenga del alcohol de una manera segura. Sin embargo, estas medicinas no se utilizan más allá de los primeros días porque pueden ser muy adictivas. Otras medicinas ayudan a que la gente se mantenga sobria. Una de las medicinas que se administran con este propósito es el naltrexone (revia™ ). Cuando se combina con consejería, el naltrexone puede reducir la necesidad compulsiva de beber alcohol y ayudar a prevenir que una persona vuelva a beber de manera excesiva o tenga una recaída. Hay otra medicina, el disulfiram (Antabuse® ), que quita el deseo de beber haciendo que la persona se sienta enferma si toma alcohol.
Si bien hay varias medicinas que ayudan a tratar el alcoholismo no existe una “píldora mágica”. En otras palabras, no se dispone de ninguna medicina que funcione en todos los casos ni para todas las personas. El desarrollo de medicinas nuevas y más eficaces para el tratamiento del alcoholismo sigue siendo una importante prioridad para los investigadores.
¿Da resultado el tratamiento para el alcoholismo?
El tratamiento del alcoholismo tiene buenos resultados para muchas personas. Pero, al igual que muchas enfermedades crónicas, existen diferentes grados de éxito en cuanto a los tratamientos. Algunas personas dejan de beber y se mantienen sobrias. Otras pasan por largos períodos de sobriedad con algunas recaídas y hay otras personas a quienes no les es posible dejar de beber en ningún momento. Sin embargo, en cuanto a los tratamientos, queda claro una cosa: cuanto más tiempo se abstenga una persona de beber alcohol, más probabilidades tendrá de permanecer sobria.
¿Tener problemas con el alcohol significa ser alcohólico?
No. El alcoholismo es solamente uno de los tipos de problemas relacionados con el alcohol. El abuso del alcohol puede resultar igualmente dañino. Una persona puede abusar del alcohol sin que sea necesariamente alcohólica –es decir, esta persona puede beber demasiado y con frecuencia pero aun así no ser dependiente del alcohol. Algunos de los problemas relacionados con el abuso del alcohol incluyen no poder cumplir con las responsabilidades laborales, escolares o familiares; arrestos por conducir alcoholizado y accidentes automovilísticos; así como padecimientos médicos relacionados con la bebida. Bajo ciertas circunstancias, hasta beber alcohol sólo en ocasiones sociales o moderadamente puede ser peligroso –por ejemplo, si se conduce un vehículo, si se está embarazada o si se están tomando ciertas medicinas.