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Alcoholismo

¿Cómo es posible determinar si una persona tiene un problema?

Responder a las siguientes cuatro preguntas puede servir de ayuda para determinar si usted o un ser querido tiene un problema con el alcohol:

¿Ha pensado usted alguna vez que debe beber menos alcohol?

¿Se ha sentido molesto porque la gente le critica que usted beba?

¿Se ha sentido usted alguna vez mal o culpable por beber alcohol?

¿Alguna vez ha tomado un trago ni bien se despierta por la mañana a fin de tranquilizar sus nervios o para quitarse la borrachera?

 Si contestó que “sí” a una de estas preguntas es posible que tenga un problema con el alcohol. Si contestó que “sí” a más de una de las preguntas, es muy probable que tenga un problema. Si cree que usted o alguna persona conocida podría tener un problema con el alcohol, es importante que vea de inmediato a un médico o proveedor de asistencia médica. Ellos podrán ayudar a determinar si existe un problema con el alcohol y recomendar la mejor manera de proceder.

¿Una persona que tiene problemas con el alcohol puede simplemente disminuir su consumo?

Depende. Si esa persona ha sido diagnosticada como alcohólica, la respuesta es no. Los alcohólicos que tratan de disminuir su consumo de alcohol, raramente lo logran. Dejar de beber—es decir, abstenerse de beber alcohol– es generalmente el mejor camino para recuperarse. La gente que no es dependiente del alcohol pero que ha experimentado problemas relacionados con el alcohol puede llegar a limitar la cantidad de alcohol que consume. Si no pueden respetar estos límites deben dejar de beber por completo. La pregunta 13 se refiere a este tema, “¿hasta cuánto se puede beber sin que sea peligroso?”

Si un alcohólico se rehusa a pedir ayuda, ¿qué se puede hacer al respecto?

Esto puede ser un gran desafío. No se puede forzar a un alcohólico a pedir ayuda, excepto bajo ciertas circunstancias, tales como un incidente de violencia que conduce a un tratamiento obligado por orden judicial o por una emergencia médica. Pero no se debe esperar a que una persona “ toque fondo” para actuar. Muchos especialistas en el tratamiento del alcoholismo sugieren los siguientes pasos para ayudar a un alcohólico a que se someta a un tratamiento:

Deje de “encubrir” a la persona. Los miembros de la familia a menudo inventan excusas ante otras personas o tratan de proteger al alcohólico de las consecuencias de su consumo de alcohol. Es importante dejar de encubrir al alcohólico para que pueda experimentar en su totalidad las consecuencias de este consumo.

Intervenga en el momento oportuno. El mejor momento para hablar con la persona que tiene un problema con el consumo del alcohol es inmediatamente después de que haya ocurrido un incidente relacionado con este consumo –como por ejemplo una discusión familiar seria o un accidente. Elija un momento en que la persona esté sobria, ambos estén relativamente tranquilos y tengan la oportunidad de hablar en privado.

Sea específico. Exprésele a su familiar que siente preocupación por la manera en que bebe. Utilice ejemplos de las formas en que la bebida de alcohol ha ocasionado problemas, incluyendo el episodio más reciente.

Ponga de manifiesto los resultados. Explíquele al bebedor lo que hará usted si no busca ayuda –no para castigar al bebedor, sino para protegerse a usted mismo de los problemas de éste. Lo que usted le diga puede variar desde rehusarse a asistir, con la persona, a cualquier actividad social donde se sirva alcohol hasta mudarse de la casa. No amenace con cosas que no pueda llevar a cabo.

Pida ayuda. Reúna información por anticipado acerca de las opciones de tratamiento disponibles en la comunidad. Si la persona está dispuesta a recibir ayuda, llame de inmediato para hacer una cita con un consejero de tratamiento. Ofrézcase para acompañar al miembro de la familia a la primera visita del programa de tratamiento y/o a la reunión de Alcohólicos Anónimos.

Llame a un amigo. Si el miembro de la familia aún se resiste a pedir ayuda, pídale a un amigo que hable con la persona siguiendo los pasos descriptos. Un amigo que sea un alcohólico en recuperación puede llegar a ser especialmente convincente, pero cualquier persona que sea compasiva y no sentenciosa puede colaborar. A menudo se necesita la intervención de más de una persona, más de una vez, para persuadir a un alcohólico a que busque ayuda.

La unión hace a la fuerza. Con la ayuda de un profesional de la salud, algunas familias se unen formando un grupo con otros familiares y amigos para reconfortar a un alcohólico. Este acercamiento debe intentarse solamente bajo el liderazgo de un profesional de la salud que tenga experiencia en esta clase de intervención grupal.

Busque apoyo. Es importante recordar que no está solo. Hay grupos de apoyo a su alcance en la mayoría de las comunidades, como ser Al-Anon, que celebra reuniones periódicas para cónyuges y otros adultos cercanos a la vida de un alcohólico, y Alateen, orientado hacia los hijos de alcohólicos. Estos grupos ayudan a que los miembros de la familia entiendan que ellos no son responsables de que un alcohólico beba y que necesitan tomar medidas para cuidarse a sí mismos, más allá de si el miembro de la familia que es alcohólico decida buscar ayuda o no. La pregunta 19 ofrece información para ponerse en contacto con estos recursos y otros.


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